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Se cumplen 40 años de las elecciones que marcaron el regreso de la democracia en Argentina

El 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín ganó las elecciones generales y fue elegido presidente de Argentina. Este episodio puso fin a la última dictadura militar que ocupaba el mando del Estado desde 1976.

El regreso de la democracia en Argentina

Cada 30 de octubre se recuerda en Argentina el Día de la Recuperación de la Democracia, conmemorando la realización del proceso electoral de 1983, que culminó en la elección de Raúl Alfonsín como presidente, terminando con la dictadura cívico militar que ocupaba el poder de facto desde el 24 de marzo de 1976. Alfonsín asumió el 10 de diciembre de 1983.

La reinstauración del ejercicio democrático representó el regreso de la Constitución, las libertades públicas, el estado de derecho, la tolerancia política y la vigencia de los derechos humanos.

Además, en 1983, la sociedad argentina estableció las bases de un acuerdo que dejó afuera la negación y el exterminio del otro como práctica posible. Así, el Estado se consolidó como garante de derechos, un aspecto clave ya que la democracia está ligada a la dignidad de los pueblos.

Por tal, el Día de la Recuperación de la Democracia manifiesta su objetivo y destaca la relevancia de este episodio en la historia argentina, al tiempo que recuerda la importancia de preservar y consolidar el valor del ejercicio democrático.

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A 40 años de la elección que representó la recuperación de la democracia

Había transcurrido una década desde los últimos comicios (en 1973), cuando las y los argentinos eligieron a Juan Domingo Perón como mandatario de la Casa Rosada. Sin embargo, luego de su muerte y del interinato de María Estela Martínez de Perón, un golpe de Estado habilitó la instauración del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, un momento abrupto, caótico y violento en la historia argentina, marcado por una profunda crisis económica.

La censura, las desapariciones forzadas, los asesinatos políticos eran prácticas comunes de la dictadura, y durante años el manto de la muerte cubrió la totalidad del territorio nacional. Hacia 1982, la derrota en la Guerra de Malvinas frente al Reino Unido llevó prácticamente al abismo al régimen militar, que no logró extender su estadía ilegal frente al Poder Ejecutivo. El 12 de julio de 1983, el dictador Reynaldo Benito Bignone (quien había quedado a cargo del proceso militar en reemplazo de Leopoldo Fortunato Galtieri) firmó el decreto-ley 22.847 y convocó elecciones libres y democráticas para el 30 de octubre de 1983.

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Varios fueron los candidatos que se presentaron para competir por la presidencia. Hasta el represor Emilio Eduardo Massera había lanzado su candidatura. Pero, hacia el final de la contienda, la disputa por el mandato de Argentina terminó polarizada entre el radical Raúl Alfonsín y el peronista Ítalo Luder.

El día de las elecciones, poco más del 85% de los 18 millones de ciudadanos habilitados para sufragar se acercó a ejercer el derecho que había sido anulado por la dictadura militar. Alfonsín se quedó con un aproximado de 7.724.559 de votos, mientras que Luder alcanzó 5.995.402. Fue la primera derrota del peronismo.

El regreso formal de la democracia se concretó el 10 de diciembre de 1983, en un contexto de celebraciones que desbordaron las calles e iniciaron la etapa más larga sin golpes militares en la República Argentina.

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