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Día Mundial del Patrimonio Audiovisual: de lo simbólico a lo material

Una efeméride que nos recuerda la importancia de salvaguardar un recurso de valor fundamental. La problemática de la preservación fílmica en Argentina, uno de los pocos países sin cinemateca nacional.

27 de octubre: ¿Por qué celebrar el Día del Patrimonio Audiovisual?

La efeméride en cuestión surge de una iniciativa de la Unesco, para posicionar la atención en todas las cuestiones referidas a la preservación, conservación y divulgación del material audiovisual (fílmico o digital), valorado como recurso histórico fundamental.

La Conferencia General de la Unesco dictaminó en el año 2005 que el 27 de octubre se celebraría la fecha conmemorativa a nivel mundial, un proyecto que cuenta con el apoyo del Consejo Coordinador de Asociaciones de Archivos Audiovisuales (CCAAA). Además, otro objetivo de la efeméride pretende reconocer la labor de diversas entidades, instituciones y profesionales que se dedican a preservar el patrimonio audiovisual.

Desde la CCAAA explican que “los archivos audiovisuales cumplen la función de preservar la historia y verdad en las sociedades. Son las pruebas de la vivencia de toda la humanidad a lo largo de los años, permiten contar el pasado y recordarlo y tienen un rol fundamental para comprender la sociedad actual y aprender de los errores“.

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Fragmento de “Moviolero”, de Claudio Capucho

Pero todo simbolismo no escapa a la urgente realidad que mantiene en peligro la materialidad del patrimonio audiovisual. Si bien la Organización de las Naciones Unidas explica la necesidad de tomar las medidas adecuadas, a la hora de implementar dichas acciones o medidas, la realidad política refleja una falta de prioridad sobre este asunto. Si bien los avances tecnológicos habilitan toda clase de posibilidades, las distancias financieras de cada país y las problemáticas puntuales de cada sociedad muchas veces impiden que se trabaje sobre la preservación audiovisual; tal es el caso de Argentina.

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Argentina, país sin cinemateca nacional

Durante el pasado mes de septiembre, se realizó en Santa Fe una nueva edición de la Semana del Cine, propuesta conjunta organizada por el municipio, la Universidad Nacional del Litoral y Cine Club Santa Fe, con la finalidad de celebrar y difundir producciones cinematográficas nacionales, regionales y locales. Las actividades contaron con la presencia de Fernando Martín Peña como invitado especial. El investigador, periodista y conductor del programa Filmoteca (TV Pública) visitó Santa Fe para encabezar diversas actividades, incluyendo la presentación de “La vida a oscuras“, un documental dirigido por Enrique Bellande, que recupera la tarea de Peña como coleccionista, preservador y divulgador de material fílmico.

En ese sentido, y luego de la proyección, Peña mantuvo un diálogo con el público donde se refirió a las diversas problemáticas que atañen al sector audiovisual, con especial foco en las referidas a la divulgación y la preservación. Sol Play estuvo presente en el encuentro:

 

Una de las principales cuestiones es la faltante histórica de una cinemateca nacional en Argentina. Peña es conocido por su postura ante esta problemática, algo que ha manifestado en diversas ocasiones en diálogo con los medios. Una cinemateca es una institución estatal encargada de preservar, restaurar y divulgar el material fílmico que constituye la cinematografía nacional, un material que forma parte integral de la memoria colectiva de cada pueblo, siendo de estricta necesidad para que los habitantes conozcan y entienda la importancia de su historia. Además, una cinemateca se encargaría de enseñar y propagar los conocimientos necesarios para que las futuras generaciones puedan continuar estas tareas. Sin embargo, y a pesar de que existe una ley que avala su creación, Argentina es uno de los pocos países del mundo que no cuentan con su propia cinemateca. Al respecto, Peña comentó:

Me parece que hay dos niveles de respuesta; por un lado, hay sin dudas una responsabilidad política porque la ley está sancionada. Nosotros militamos la ley con (Pino) Solanas y un grupo de gente desde el año 1994 y se logró la sanción en 1999, o sea la ley existe. Se reglamentó 11 años después pero se reglamentó. Entonces desde luego hay una responsabilidad por parte de la política, de los distintos sucesivos ministros, secretarios de cultura, presidentes y vicepresidentes del INCAA. Ahora, yo creo que también hay una responsabilidad aún mayor de la comunidad cinematográfica porque en general, históricamente, se ha juntado siempre para pedirle al Instituto (INCAA) fondos para producir, rara vez para difundir lo que producen y jamás para preservar lo que producen. Y para mi, difusión, producción y preservación son, por lo menos, las tres patas sobre las que se sostiene la ‘mesa’ del quehacer cinematográfico. Y esa ‘mesa’ está totalmente renga, lo que permite que haya, de pronto, candidatos de la política que dicen que al INCAA hay que cerrarlo porque ‘el cine argentino no se ve’, y ese es un problema de difusión“, lamentó el conductor de Filmoteca.

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La cuestión de la preservación

Formar una cinemateca en Argentina jamás ha sido parte de los reclamos que al INCAA le hace la DAC (Asociación General de Directores Autores Cinematográficos y Audiovisuales), por ejemplo, que es la asociación que une a los directores. Jamás ha sido parte de sus discusiones. Los fondos siempre los han querido para producir, nunca para difundir y nunca para preservar. Y eso, a mi juicio, es suicida. Entonces no es solo la política. La política no va a hacer nada que sus representados no le pidan“, sostuvo Peña.

La ausencia de la institución especializada implica también la ausencia de la enseñanza de conocimientos. Cuando cierran los laboratorios, la tragedia no es solo la pérdida de las maquinas y el espacio, es la pérdida de los saberes de esas personas que aparecen en ‘La vida a oscuras’ despidiendo las tareas que los laboratorios hacen. Es realmente catastrófico. Y no lo dimensionamos, porque la mayoría no podemos ni concebir que no existe una entidad que cuide las películas. Todos queremos creer que en algún lado alguien las está cuidando“.

Para finalizar su intercambio con el público que se acercó al Cine América a ver el film de Bellande, Peña dijo: “No hay ningún mérito en lo que hago; no sé hacer otra cosa. El mérito me parece que está en la gente que viene y disfruta de ese material y lo hace vivir. Porque las películas adentro de las latas están muertas, no existen, es lo mismo que sino estuvieran. Con el cine clásico argentino pasa y por eso hay mucha gente joven que no le duele que las películas desaparezcan, porque no las conocen, porque no las han visto, porque no tienen relación con esas películas. Entonces el mérito está en abrir la cabeza y aprender a querer estos materiales. Respecto a nuestro patrimonio nos falta conocer muchísimo para que nos duela perderlo“, cerró.

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