En 2015 le ofrecieron la oportunidad de arreglar partidos a cambio de dinero y tomó la decisión de denunciar esto a las autoridades del tenis. Luego de esto, se fue a vivir a otro país por miedo.

Trungelliti denunció a la mafia del tenis y se mudó por miedo

El tenista argentino Marco Trungelliti vive hace unos años con miedo por haber denunciado a la mafia más grande del deporte profesional, el mundo de las apuestas. Trungelliti recibió un mensaje a través de Facebook que cambiaría su vida para siempre.

Allá por 2015, el tenista fue contactado por la red social con el supuesto ofrecimiento de un sponsor para acompañarlo en su carrera. Pero cuando se reunió en persona con quien se había comunicado, en realidad le ofrecieron la posibilidad de hacer mucho dinero a través de las apuestas clandestinas. A Trungelliti le ofrecían en concreto: entre 2000 y 3000 dólares por partido de Future, entre 5000 y 10.000 en Challengers, y entre 50.000 y 100.000 por encuentros de ATP. Además, el dinero le llegaría en efectivo por medio de un conocido (a elegir por el tenista) sin mensajes previos por WhatsaApp o Facebook o ningún otro medio.

Pero el argentino, en lugar de entrar en aquella mafia tomó la decisión de denunciar a aquella persona que lo contactó ante el TIU (Tennis Integrity Unit). Desde ese momento, su vida cambiaría.

Por medio de otros mensajes que fue recibiendo, el TIU pudo constatar números telefónicos y descubrieron que la persona encargada de contactar a Trungelliti ya trabajaba con otros tenistas argentinos. Federico Coria, Nicolás Kicker, Patricio Heras, entre otros eran los tenistas que estaban siendo investigados por supuesto arreglo de partidos y que serían sancionados en 2015 tras el testimonio de Trungelliti.

Aquí es cuando Marco es visto como “buchón” por el resto del circuito tenístico y decide irse a vivir a Andorra por miedo a represalias de sus colegas o de la propia mafia de las apuestas que conocían dónde vivía en Buenos Aires y a su familia. Además se lo acusó de vender información a la TIU para, supuestamente, reducir una sanción debido a que el TIU lo “agarró” vendiendo un partido.

En estos días, Marco Trungelliti está en el país para jugar los torneos de Córdoba y Buenos Aires pero admite que “le cuesta dormir” porque su “cabeza es una fogata”.

FUENTE: Clarín