Vivió en Colombia hace 60 millones de años, con un tamaño de 15 metros de largo y pesando más de una tonelada. Era capaz de comer cocodrilos de un bocado.

Una recreación de la titanoboa construida por Kevin Hockley exhibida en Grand Central, Nueva York en 2012.

Titanoboa la gigante serpiente de Colombia

Se trata de la Titanoboa cerrejonensis, la “reina de las serpientes” ya que es la más grande que alguna vez existió en la Tierra.

Su monstruoso cuerpo se extendía hasta 15 metros de largo y su peso llegaba a las 1.2 toneladas, se estima que Titanoboa era una depredadora tope y que podía devorar cocodrilos de un bocado.

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Su apariencia física se aproximaba a las de una boa constrictora, pero su comportamiento era similar a la de una anaconda moviéndose con facilidad por los pantanos y las corrientes de los ríos. Era la mayor depredadora de la selva del Paleoceno.

Los fosiles de este particular animal fueron hallados en Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo, situada en el departamento de La Guajira, en el extremo norte de Colombia y la frontera con Venezuela.

En ese lugar, un grupo de paleontólogos encontró los restos fosilizados en 2002, siendo el primer indicador de que hace unos 60 millones de años, Cerrejón era una gigantesca jungla con el doble de precipitaciones al año que el Amazonas, y una gran variedad de flora y fauna.

Años posteriores los paleontólogos confirmaron sus hipótesis: Cerrejón concentraba una gran variedad fósil de un bosque tropical con plantas y reptiles que vivieron Colombia cinco millones de años después de la desaparición de los dinosaurios.

El paleontólogo Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales y que formo parte del equipo que descubrió a la serpiente gigante, Cerrejón es “la mejor y probablemente, la única ventana de un ecosistema tropical antiguo en el mundo”.

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Tras el hallazgo de restos de tortugas gigantes, cocodrilos y peces pulmonados, tres veces más grandes de los que encntramos ahora en el planeta, el descubrimiento de una vértebra enorme en 2007 aumentó las excavaciones en el lugar. Aunque al principio los paleontólogos pensaban que se trataba de los restos de un cocodrilo, los expertos concluyeron era una serpiente, el cadaver de una titanoboa.

Una recreación de la titanoboa construida por Kevin Hockley exhibida en Grand Central, Nueva York en 2012.

El quipo logró encontrar vértebras y costillas de unos 29 ejemplares y tres cráneos que ayudaron a recrear la primera representación precisa de la apariencia de una titanoboa.

La “reina de las serpientes” no utilizaba veneno para someter a sus presas, sino que empleaba sus enormes músculos para ejercer una fuerte constricción, suficientemente fuerte como para someter a cualquier criatura.

El desubrimiento de los restos de la titanoboa brinda importantes datos para conocer más del ambiente en la selva del Paleoceno tras la extinción de los dinosaurios.

Teniendo en cuenta que todo apunta a que se trataba de un animal de sangre fría, la relación que mantiene su masa con la temperatura ambiental puede ser útil para saber más sobre las condiciones climáticas de aquellos tiempos. Por su tamaño, los científicos estiman que requirió una temperatura media de entre 30 y 34 ºC para subsistir.

Fuente: National Geographic