Daniel tiene 62 años y tuvo una serie de inconvenientes desde que salió de Santa Fe para llegar a Brasil para ver al Tatengue contra Mineiro por Copa Sudamericana. ¿Pudo ver el partido? Un adelanto… final feliz.

Daniel, hincha de Unión en el estadio.

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La odisea de un hincha de Unión

Unión escribió una nueva página en su historia: este jueves consiguió la clasificación a la segunda parte de la Copa Sudamericana pese a perder 2 – 0 con Atlético Mineiro en Brasil. Al Tatengue le bastó con los tres goles convertidos en el 15 de Abril.

Pero la historia no solo la escribió el club… Los hinchas también son protagonistas de este presente de Unión que tiene capítulos inolvidables.

Tal es el caso de Daniel, un santafesino fanático del Tatengue, que vivió una tremenda odisea para llegar a Belo Horizonte. Los detalles los contó en diálogo exclusivo con SOL 91.5… ¿Qué le pasó? De todo.

Daniel salió el viernes 14 de febrero desde la plaza Pueyrredón con un colectivo de larga distancia junto a su hijo y amigos.

Al momento de llegar a la aduana no pudo continuar con el viaje. ¿Por qué? Había llevado el D.N.I. viejo y no podía salir del país sino tenía la cédula actualizada. El colectivo siguió su rumbo y Daniel se quedó.

Inmediatamente llamó a su esposa para pedirle ayuda. La mujer no dudó y le dijo ´ya salgo para allá´. Cinco horas pasaron, pero su compañera llegó con el D.N.I. en mano.

¿Y ahora? Daniel volvió a pedir ayuda a los viajeros de la zona. Una pareja lo escuchó y le dijeron que tenían un lugar en el auto, pero con la condición de que conduzca. ¿Hasta dónde? A Florianópolis. No lo dudó y en algunas horas llegaron a destino.

En Florianópolis, el hincha de Unión, se tomó un taxi –el que conducía era santafesino- hasta el aeropuerto más cercano. No había vuelos disponibles. “Tuve que decir que mi hijo estaba enfermo y que necesitaba urgente viajar a Río de Janeiro”, contó.

El único vuelo disponible era uno de primera clase. Daniel, otra vez, no dudó y lo abonó. ¿Cuándo desembolsó? 1100 reales (22 mil pesos). “Era todo glamour”, dijo y bromeó: “Yo no me bañaba hasta tres días”.

“Llegué al hotel que habíamos reservado y llamé a mi hijo preguntándole donde estaban”, contó.  “Estamos a tres horas de Belo”, le dijo su hijo.  ¡Pese a la odisea, Daniel llegó a Brasil antes que el colectivo que había contratado!

El hincha de Unión pudo ver al club de sus amores y vivir una clasificación histórica.

¿Y la vuelta?

Daniel contó que, para continuar con la racha, estaba hace nueve horas varado en Belo Horizonte porque el colectivo se rompió. Por lo menos… acompañado.