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¿Qué se conmemora el 17 de agosto en la Argentina?

Hoy se cumple un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del General San Martin, el “Padre de la Patria”.

 

Imagen ilustrativa

171º aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín

El 17 de agosto de 1850 falleció José Francisco de San Martín Matorras, conocido por todos como San Martín, una de las figuras más relevantes de la historia argentina y latinoamericana. Su actuación durante el primer tercio del siglo XIX en las luchas por la independencia en Sudamérica convirtió su nombre en una referencia mundial de los procesos de descolonización.

Si bien las luchas por la independencia fueron colectivas, los atributos personales de San Martín le otorgaron un lugar destacado en ese proceso. Basta mencionar su compromiso con la revolución aún cuando no estaba claro su éxito; su agudeza para comprender que la independencia debía tener un alcance regional; la estrategia militar implementada en el Cruce de los Andes; y su ejemplo moral en la conducción de las tropas y en la función pública (la Intendencia de Cuyo y el breve lapso como «Protector del Perú»).

De Yapeyú a España y de Europa a la revolución

San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, y murió a los 72 años en Boulogne Sur Mer, Francia. Aunque suene paradójico, siendo uno de los próceres más destacados del país, vivió pocos años en estas tierras. A los cinco años partió con su familia hacia Cádiz, España, donde se enroló en el ejército para combatir a las tropas napoleónicas que, luego de invadir el reino español, obligaron a Fernando VII a dimitir en su trono en 1808. En este período, ascendió de capitán de caballería a teniente coronel, por su papel en la Batalla de Bailén (1808).

El avance de Napoleón sobre Europa era sin dudas el acontecimiento político-militar más importante de aquellos días. A pesar de ser uno de los protagonistas de esa experiencia en las filas de la resistencia española, hacia 1811 San Martín decidió volver a América, no sin antes tener una breve estadía en Londres.

De la revolución a la declaración de la independencia

San Martín llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812, junto con Carlos de Alvear, quien se convirtió en jefe de la Logia Lautaro, un grupo masónico vinculado a otros similares en Europa, que se organizó en América para impulsar la independencia en toda Hispanoamérica. En Buenos Aires, San Martín confluyó con Bernardo de Monteagudo, un referente de la «Sociedad Patriótica» que lo acompañará a lo largo de toda su trayectoria política y militar. Recordemos que Monteagudo formaba parte del sector más radicalizado de la Revolución de Mayo y se identificaba con los «morenistas» (el sector referenciado con las ideas políticas de Mariano Moreno, uno de los secretarios de la Primera Junta, fallecido en 1811).

La Primera Junta le confió a San Martín, recién llegado a Buenos Aires, la organización de un regimiento con el objetivo de cuidar las costas del río Paraná, lo que dio origen al Regimiento de Granaderos a Caballo. Este regimiento tuvo un entrenamiento militar de excelencia, basado en las tácticas y las estrategias de la resistencia española a los ejércitos napoleónicos, y debutó en febrero de 1813 en la batalla de San Lorenzo, donde derrotó a las tropas realistas.

En enero de 1814 San Martín fue nombrado jefe del Ejército del Norte, relevando a Manuel Belgrano. Rápidamente llegó a una conclusión que cambió el rumbo de los acontecimientos en las Provincias Unidas y la historia de la estrategia militar: la idea de sorprender al ejército realista lanzando una ofensiva, ya no desde el Alto Perú —donde los españoles tenían posiciones consolidadas—, sino desde Chile, para luego llegar por mar a Lima, que era el centro del poder español. San Martín anticipó este plan a Rodríguez Peña en una carta que aún hoy se conserva y sugerimos leer.

Por esta razón, San Martín declinó el mando del Ejército del Norte y solicitó ser declarado intendente de Cuyo, lo cual le fue concedido por Gervasio Posadas en 1814. Con el apoyo de la sociedad cuyana, resistió un intento de desplazamiento propiciado por el director supremo, su camarada Carlos de Alvear, quien poco después fue reemplazado por Juan Martín de Pueyrredón, que se reunió con San Martín en Córdoba y aprobó su plan. Desde 1815 a febrero de 1817, San Martín organizó en Mendoza el Ejército de los Andes, mientras presionaba al Congreso de Tucumán para que declarara la independencia.

Si haber regresado a América fue la primera decisión importante que tomó San Martín en su itinerario político y militar, la segunda fue participar en grupos que —aun cuando la Corona española había comenzado a recuperar posiciones en Europa y en América— creían que el corolario del proceso político iniciado en mayo de 1810 debía ser la independencia.

El Cruce de los Andres

El Cruce de los Andes consistió en el punto de partida de la consolidación de la independencia en lo que hoy conocemos como Argentina, Chile y Perú.

La organización del ejército y el Cruce de los Andes demandó enormes esfuerzos colectivos. Más de cinco mil soldados fueron entrenados para afrontar un plan sumamente complejo para la época. Para tener una idea concreta de estos esfuerzos, recomendamos hacer una recorrida por el trayecto que hizo San Martín con su tropa, tal como lo reconstruye un video filmado en 360°, producido por la Dirección Nacional de Innovación Educativa y el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, en alianza con Google.

A inicios de 1814, cuando el Cruce de los Andes fue concebido, Chile se encontraba en poder de los patriotas, pero fue tomado nuevamente por los realistas en octubre de ese mismo año. De modo que cuando se inició el camino hacia Santiago, a principios de febrero de 1817, San Martín sabía que del otro lado de la cordillera lo esperaban tropas españolas que pretendían impedir el avance del Ejército de los Andes. Por esta razón, utilizó distintas tácticas de distracción, entre ellas, la de dividir sus tropas en seis frentes: dos ingresaron a Santiago de Chile por el norte, otros dos por el centro (que fue por donde efectivamente ingresó San Martín) y finalmente dos por el sur (el lugar por donde los realistas creían que llegaría el Ejército de los Andes).

Este avance por sorpresa permitió el triunfo en la cuenca de Chacabuco (12 de febrero), al que siguieron una inesperada derrota en Cancha Rayada (marzo de 1818) y el aseguramiento del triunfo patriota semanas después en la batalla de Maipú (abril de 1818). La independencia de Chile, declarada en 1818, estaba asegurada. Recomendamos aquí leer la proclama de San Martín ante el pueblo chileno luego del triunfo en Chacabuco.

Fuente: Educ.ar

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