Así lo contó Darío Rubén Ebertz, el chofer que manejó la tarde en la que los jugadores xeneizes fueron agredidos mientras llegaban al Monumental a disputar la final fallida de la Copa Libertadores.

Superliga Argentina 2019

El Superclásico del próximo domingo no será uno más. Será el primero luego de la final de la Copa Libertadores en Madrid y marcará, sobre todo, el regreso de Boca al Monumental luego de la agresión que sufrieron los jugadores cuando arribaron al estadio para disputar la final fallida.

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El micro que llevará a los jugadores del conjunto de la Ribera al barrio de Núñez contará con vidrios blindados, prácticamente irrompibles. De hecho, para darle más tranquilidad a los integrantes del equipo, los propios jugadores se encargaron de probarlos.

“Llevaron un auto al predio de Boca en Ezeiza con los mismos vidrios blindados que se le pusieron al micro y los futbolistas le pegaron con una maza. No se rompen”, explicó Darío Ebertz, el chofer del plantel de primera.

O sea, se rompe el vidrio de la parte de afuera, se astilla, pero para adentro no pasa nada. Tiene doble vidrio con una lámina de espesor muy gruesa en el medio. Y eso no deja que la piedra que impacta pase para el otro lado“, aclaró el Gringo, como lo conocen en Boca. “Pero mirá que le pegaron fuerte, eh. Y nada“, agregó.

Aquella tarde, por un botellazo, Ebertz tuvo que soltar el volante y la historia no terminó en una tragedia de milagro. Por eso, volver a esa cancha será algo diferente. “Me genera una sensación muy rara, extraña. Aunque creo que esta vez no pasará nada. Porque si ocurre algo es para que se desmadre todo de nuevo, si volvemos a lo mismo es como que no aprendimos nada“, sentenció.

Fuente: Olé