Día del Periodista: las nuevas formas de contar historias en la era digital
Las redes sociales modificaron la forma de consumir información, pero también dieron lugar a nuevas maneras de ejercer el periodismo. Lejos de las redacciones tradicionales, cada vez más profesionales construyen sus propias comunidades, definen agendas y producen contenido de manera independiente. Una de ellas es Camila Valero, periodista especializada en historias humanas, derechos humanos y problemáticas sociales, quien disertó en el Congreso de FOPEA realizado en Córdoba.
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En diálogo con Sol Play, destacó el valor de encontrarse con colegas en un contexto donde gran parte del trabajo periodístico se realiza de manera individual. “Es una oportunidad para interactuar pero también para aprender”, resaltó.
“Me encantó ver y conectar con periodistas jóvenes preocupados por ser rigurosos en el manejo de la información y por trabajar con profesionalidad. Hubo charlas sobre democracia, liderazgo, uso de datos personales y el caso Palantir. Es bueno encontrarnos con colegas y aprender del otro, dejando por un rato la rutina”, contó.
Valero desarrolla su trabajo principalmente en redes sociales, un ámbito que, según explicó, ofrece una libertad inédita para construir una agenda propia, pero también expone a desafíos particulares.
“Crear la propia línea editorial y desarrollarla es una gran responsabilidad. No tengo correctores ni una estructura detrás. Es desafiante por las posibilidades creativas absolutas que ofrece, pero también porque todo va a ser publicado en redes y necesita un formato específico”, explicó.
Esa libertad, sin embargo, tiene un costo. “Es una libertad de expresión absoluta en lo positivo y en lo negativo. Cuando hay ataques o amenazas, uno está solo. No tenés la espalda de un medio. Eso puede provocar que haya temas en los que decido no ahondar”, reconoció.
Su interés periodístico suele centrarse en historias atravesadas por la desigualdad, la violencia o fenómenos sociales poco conocidos. Entre sus trabajos menciona investigaciones sobre mutilación genital femenina, la situación en la Antártida o conflictos humanitarios en África.
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“Siempre me interesan las historias humanas detrás de una problemática general. Hay casos que dicen mucho de la sociedad en la que vivimos y que merecen ser contados”, sostuvo.
En esa búsqueda, las redes le permiten abordar temas que muchas veces no encuentran espacio en los medios masivos y es bueno poder darle protagonismo a otras historias.
“Hacerlo en redes me habilita a tocar temas que me interesan y que quizás no están entre los cinco primeros de una agenda tradicional. Tengo una comunidad numerosa a la que le interesan los mismos casos que a mí. Lo vivo como un compromiso social”, afirmó.
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Consultada sobre la posibilidad de vivir exclusivamente de este formato, fue sincera: “Se puede. Yo todavía no vivo al cien por ciento de las redes. Tengo otros trabajos para sostenerme, pero estoy en camino a que sean mi principal fuente de ingresos. Hay que ser creativo para construir un modelo de negocio propio que permita sostener esta pasión”, reflexionó.
De cara al futuro, tiene claro hacia dónde quiere ir su carrera: más territorio y menos distancia. “Me gustaría hacer más coberturas en terreno, viajar y estar en los lugares. Poder hablar a los ojos con los protagonistas vale más que cualquier gasto que implique un viaje”, concluyó.
En tiempos donde el periodismo atraviesa transformaciones profundas, experiencias como la de Camila Valero muestran que las herramientas cambian, pero la esencia del oficio sigue siendo la misma: contar historias relevantes, verificar información y acercar realidades que muchas veces permanecen invisibles.

