Con gol de Franco Soldano de cabeza, el Tatengue venció por la mínima a Independiente y se clasificó por primera vez en su historia a una copa internacional. Jugará la Sudamericana 2019.



Si ésto era una final, Unión lo hizo notar. La intensidad con la que el equipo de Madelón encaró y mantuvo durante todo el partido fue, cuanto menos, admirable. Gran partido del Tate que jugará el próximo año la Copa Sudamericana, su primer torneo a nivel internacional. Franco Soldano, antes de que se cumpla el minuto de juego de la segunda parte convirtió el tanto de cabeza.

El partido comenzó con ambos conjuntos midiéndose, estudiándose cada movimiento para detectar defectos y puntos flacos, Unión lo hizo rápidamente y sacó provecho por las bandas. Bustos y Sánchez Miño, cuando alcanzaban la zona media de la cancha, levantaban la cabeza buscando alguna opción de pase que nunca aparecerían, en cambio, recibían la presión de Fragapane y Zabala que recuperaban y salían disparados a la contra. El Tate hizo un partido inteligente, no tuvo temor de arriesgar y salir a presionar alto a un conjunto que a la contra, es letal. Bien por Madelón y sus jugadores.

No se alcanzó el primer minuto del complemente que Franco Soldano marcó un gol que hizo y seguirá haciendo historia.

Con el gol no solo explotó la gente en el “15 de Abril”, sino que el equipo se potenció y salió más decidido que nunca a darle el golpe de gracia a un Independiente que nunca reaccionó.

Impensado, pero real. Merecido y justificada la clasificación de Unión a su primera copa internacional. Lo mejor, para agregar más condimentos, lo hizo ante su gente, con el técnico, ahora sin dudas, más importante en la historia del club. Comenzar el torneo con el objetivo de engrosar el promedio y finalizarlo con el pasaje a una copa internacional es un sentimiento que sólo el hincha de Unión entenderá en este momento.

Madelón avisó: “Ya pasó la etapa de aprendizaje y hoy está en la de crecimiento”, y de qué manera creció su equipo.

Ya vendrán los tiempos para hablar de las renovaciones de jugadores, de refuerzos, de la continuidad o no del técnico. Hoy, el Tatengue debe y tiene que festejar. El fútbol argentino sumará otro representante en las copas el año próximo y bien merecido lo tiene.