Hace 66 años, la ciudad vibraba. Llegaba Boca a Santa Fe. Entraron
más de 10.000 personas en la cancha, quedó gente afuera y la recaudación fue
récord para la época. No era por Boca, solamente. Es que Colón inauguraba ese
día su nueva cancha, la actual, la que se emplazó en ese terreno descampado y
despoblado de 1946, cerquita del Salado, después de arduas gestiones que se
habían iniciado a fines de la década del ’30, momento en el que fue adquirido el
terreno.

 

Cuenta la historia que la aparición en escena de Francisco
Ghiano fue fundamental en la vida dirigencial de Colón y también en lo que hoy
el club goza: tener su cancha propia y en el lugar en el que está.

 

En 1942, Ghiano se transformó en presidente. En ese verano,
se disputó un torneo nocturno en la cancha de Unión y lo ganó Colón, con una
destacada actuación de Antonio Saturnino Funes. Ghiano, que tenía una buena
amistad con la gente de Rosario Central, ofreció a ese jugador. Y Central
aceptó adquirirlo por la suma de 6.000 pesos. Ese dinero fue destinado al
relleno del terreno que Colón había adquirido el 2 de marzo de 1939 con la
presidencia de Horacio Sosa.

 

Poco después, Colón, con el antecedente de “Tapón” Funes,
procedió a la venta del arquero Raúl Tenuta, del zaguero Esteban Yebra, del
wing izquierdo Rubén Marracino y el zaguero Francisco De Santis se fue a
Banfield.

 

La venta de estos cinco jugadores, por gestión personal de
Ghiano, fue la base de la construcción del estadio de Colón, que en realidad
debía inaugurarse el 31 de marzo de 1946 con un partido amistoso ante San
Lorenzo. Pero ese día el estadio estaba totalmente cubierto por las aguas del
río Salado, pues se produjo ese año una crecida extraordinaria. Por tal motivo,
no se realizó su inauguración en esa fecha, y sí el 9 de julio de ese mismo
año, cuando las aguas se retiraron del lugar.

 

Ese día vino Boca, pero antes hubo una serie de actividades
artístico-deportivas. Colón jugó ese día con Botazzi; Portillo y Sabotig;
Rebecchi, Arteaga y Enriquez; Aniceto Vázquez, Salomón Elías, Declerq, Carlos
María Sosa y Florencio Méndez. El técnico era Felipe Fernández. Por su parte,
en Boca jugaron Vacca; Perrosino y De Zorzi; Sosa, Castellani y Pescia; Boyé,
que era el capitán y figura, Corcuera, Sarlanga, Vázquez y Pin. Al primer gol
del partido lo hizo Pin, a los 14 minutos del primer tiempo; empató Sosa apenas
empezó el segundo y desniveló Boyé a los 27. En Colón entraron Rosales por
Salomón Elías, Miguel Pesarini por Vázquez, Lucas Sánchez por Méndez,
Bernardino Fernández por Sosa, Alberto Rivero por Enriquez, que se lesionó en
la cabeza y no ingresaron Santos Di Luca ni Agustín Traversi, que también
estaban en ese equipo.

 

Salomón Elías es el único de los titulares de ese día
histórico para Colón y para Santa Fe, que hoy

tiene la dicha de estar para recordar, con gran memoria y
rigidez histórica, lo ocurrido aquel día y en los tiempos que vinieron, pues
dos años más tarde, en 1948, Colón ingresaba a los torneos de AFA y él (el
Turco Elías) tuvo la dicha de ser el autor del primer gol en la historia de los
clásicos.

 


Cuentan sus amigos del café de todas las mañanas en la céntrica esquina
de San Martín y la cortada Falucho, que Elías no sólo deslumbra con sus
recuerdos que constituyen la historia viviente del fútbol de Santa Fe, sino
también entonando unos tangos que amenizan cada mañana de estos “guerreros de
la vida” que hoy gozan del merecido descanso de jubilados.

FUENTE: El Litoral