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Terror en plena mañana: una mujer fue atacada a cuchillazos con su bebé de 3 años en brazos dentro de su propia casa

Una vecina de calle Azopardo al 8.500, en plano barrio 21 de Octubre, vivió una pesadilla al regresar de dejar a su hijo en la escuela. Una delincuente se había metido en su casa y la atacó a ella y a su beba en un feroz intento de robo que terminó con un pedido desesperado de ayuda.

Una verdadera pesadilla

La mañana de este viernes, lo que era una rutina diaria para una familia de calle Azopardo al 8500, en el norte de la ciudad, en barrio 21 de Octubre, se convirtió en un momento de terror. Pasadas las 7 de la mañana, una mujer regresaba a su hogar después de llevar a su hijo a la escuela, con su beba de tres años dormida en la sillita del auto. Al abrir la puerta de su casa, notó pisadas de barro que no le parecieron normales.

El instinto de madre la alertó, pero el horror no tardó en manifestarse. “Cuando voy a buscar a la beba a la sillita, veo que se me viene una persona toda vestida de negro, con una cuchilla. No me habló ni nada, directamente atacó“, relató, todavía conmocionada, la víctima del ataque en diálogo exclusivo con Sol Play.

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En ese momento de pánico, la delincuente se abalanzó sobre ella, que tenía a la bebé en brazos. La mujer reaccionó y comenzó a gritar con desesperación. “Empecé a gritar ‘¡Ayuda, ayuda! ¡La bebé! ¡Tengo miedo!’,“, contó. La agresora la persiguió hasta la mitad de la calle, arrojando puñaladas con la cuchilla, pero afortunadamente, el pedido de auxilio fue escuchado por sus vecinos. Una mujer salió y le quitó a la niña de los brazos, mientras otro vecino alertaba a la policía.

La agresora, al verse acorralada, escapó por los techos. “Pone una silla cerca del tapial y salta para el otro lado“, describió la víctima. Aunque los vecinos intentaron detenerla, la delincuente logró huir, saltando de patio en patio.

Una situación de robo premeditada

La familia se dio cuenta de que la atacante había planificado el robo. La mujer había entrado por el patio de la casa, por una puerta que la víctima había olvidado cerrar con llave. “Fue un error mío, anoche había salido a darle de comer a la perra y me olvidé“, lamentó la mujer. La delincuente había preparado un bolso con todos los objetos de valor que había reunido, pero lo abandonó al escapar. La policía encontró dentro del bolso electrodomésticos, zapatillas, cargadores, joyas e incluso un regalo que la familia había comprado para el cumpleaños de su hija. También encontraron la cuchilla con la que atacó a la mujer y a su hija.

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La angustia de un padre a la distancia

Mientras el ataque ocurría, el marido de la mujer, chofer de colectivo, se encontraba a 10 kilómetros de distancia aproximadamente, en la otra punta de la ciudad, a la altura de Marcial Candioti y Balcarce, en barrio Candioti Sur. En pleno viaje con el coche lleno de pasajeros, vio las llamadas perdidas de su esposa y el mensaje urgente que le envió. Aún sin saber la magnitud de la situación, paró el colectivo y la llamó. “Me dijo que la habían asaltado, que habían entrado en la casa“, recordó el hombre, conmovido.

El dilema de la situación lo llenó de impotencia. “No sabía si bajarme, pero tenía el colectivo lleno… por lo menos escuché que ella y mi hija estaban bien“, dijo. Finalmente, optó por terminar el recorrido para no dejar a los pasajeros, pero la vuelta se le hizo interminable. “Tenía ganas de dejar el colectivo ahí e irme, porque sabía que estaba mi hija acá, mi mujer“, confesó.

La policía llegó rápidamente al lugar, pero no logró detener a la delincuente, que se había cubierto la cara para no ser identificada. “Ahora, vamos a vivir encerrados, voy a poner cámaras, candado por todos lados y ver por las cámaras antes de entrar a mi casa“, reflexionó la mujer, con una tristeza profunda que reflejaba el miedo y la impotencia. “Es triste, no sé hasta cuándo vamos a estar así“, concluyó el chofer, mientras él y su familia intentan recuperarse de la pesadilla que vivieron en su propio hogar.

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