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Sirenas constantes, descanso interrumpido y una rutina adaptada a la guerra: la vida de un santafesino en Israel

Pablo Sosa contó cómo es vivir bajo alertas constantes, con pocas horas de sueño y la necesidad de adaptarse día a día a un contexto de guerra.

La vida de un santafesino en Israel en medio de la guerra 

Pablo Sosa, un santafesino que vive desde hace cinco años en Israel, contó en diálogo con Sol Play cómo es atravesar el día a día en medio del conflicto en Medio Oriente, marcado por las sirenas constantes, el descanso interrumpido y una vida que intenta reacomodarse a la situación.

“El cansancio es lo que más se siente. No dormimos mucho de noche”, relató. Según explicó, el descanso depende de la cantidad de alertas que suenen durante la madrugada: “Hay noches de cinco o seis horas, otras de tres, y algunas en las que suenan sirenas cada hora”. En ese contexto, reconoció que ya se acostumbró a dormir por lapsos muy cortos, incluso de apenas 40 minutos.

Sosa describió cómo las alarmas condicionan la rutina nocturna. “Las sirenas empiezan cerca de las 11 o 11.30 y ya uno se prepara. Tratás de dormir después de las primeras, pero sabés que si vuelven a sonar en menos de una hora, el cuerpo ya queda en alerta toda la noche”, explicó.

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El santafesino recordó que el momento más crítico que vivió fue el 7 de octubre de 2023, cuando comenzaron los ataques que marcaron un antes y un después. “Fue lo más complicado por lo que significó y porque nadie lo esperaba. El país estaba paralizado, incluso en lo económico”, señaló. En contraste, sostuvo que el actual escenario, con tensiones vinculadas a Irán, ya se venía anticipando desde hacía semanas.

“Al principio no había rutina, no sabíamos cómo iba a ser el día a día. Con el tiempo, la gente se fue adaptando. Se cansa de estar encerrada, de no trabajar, y de a poco la ciudad empezó a reactivarse”, contó. Actualmente, indicó que hay más movimiento, con bares y gimnasios abiertos, aunque lejos de la normalidad previa al conflicto.

También detalló las restricciones vigentes en algunas zonas, como en Tel Aviv y sus alrededores, donde continúan limitadas las clases y las reuniones. “No pueden juntarse más de 50 personas y siempre tiene que haber un refugio cerca”, precisó.

Sobre las alertas, explicó que el margen de tiempo para resguardarse es muy corto: “Si el ataque viene desde Irán, hay entre un minuto y medio y dos minutos para buscar refugio”.

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En lo personal, Sosa comentó que actualmente trabaja en el manejo de una cadena de restaurantes y que, pese al contexto, no piensa en dejar el país. Siempre dan ganas de volver a Santa Fe a visitar, pero no nos iríamos de Israel. A pesar de la guerra, es un país muy seguro”, afirmó.

Por último, remarcó que, desde el inicio del conflicto en 2023, ni él ni su entorno cercano sufrieron situaciones directas de peligro. “Gracias a Dios nunca me pasó nada, ni a la gente cercana. Vivimos con esto, pero seguimos adelante”, concluyó.

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