17.7 C
Santa Fe

Se cumplen 75 años del título mundial de básquet: el recuerdo del histórico capitán, Ricardo González

Hace 75 años, la Selección Argentina de Básquet se consagraba campeona del primer Mundial FIBA de la historia. “Fue una cosa maravillosa”, recordó “Primitivo” González hoy a sus 100 años.

El recuerdo del mundial de 1950 en la voz de Ricardo González

Este lunes 3 de noviembre se cumplen 75 años de la consagración de la Selección Argentina de Básquet en el primer Mundial FIBA de la historia, obtenido en 1950 en Buenos Aires. Como símbolo vivo y capitán de aquel equipo, Ricardo “Primitivo” González recordó el histórico logro con mucha lucidez a sus 100 años.

Leer más: La Liga Nacional y La Liga Femenina se suman a la campaña de concientización sobre el cáncer

En diálogo con Prensa CAB, González señaló que lo conseguido “fue una cosa maravillosa, sobre todo, la gente, cómo lo vivió”. Dicha consagración significó el ingreso del básquet nacional a la élite internacional y marcó el inicio de una identidad deportiva basada en la preparación, la disciplina y el trabajo en equipo.

“No solamente jugamos muy bien, sino que hicimos las cosas muy bien, que después nunca se repitieron. Por eso tuvimos altibajos. Pero en ese momento, todo se hizo como debía hacerse”, agregó.

Nosotros concentramos en River, en la cancha que está ahora. Nos dejaron el lugar para que viviéramos ahí. Vivimos cuarenta días antes de jugar el campeonato. Nos entrenábamos a la mañana físicamente, salíamos a correr alrededor de la cancha, después tirábamos cien tiros al aro de distintos lugares. Almorzábamos, dormíamos una siestita y a la tarde, otra vez al gimnasio. A la noche, otra vez. Los casados se podían ir el miércoles a la noche, después del último entrenamiento, pero el jueves a la mañana tenían que estar de vuelta. Los domingos al mediodía podíamos irnos todos, pero el lunes a las ocho había que estar ahí. Era una exigencia tremenda, pero necesaria”, recordó.

En su relato, el capitán de aquel maravilloso seleccionado explicó como en una época sin relojes de posesión ni especialización profesional, el rigor técnico fue clave. La planificación del cuerpo técnico incluyó control de estadísticas de lanzamientos y una obsesión por la efectividad.

Tirábamos cien tiros al aro, pero de foul, con un compañero. Llevábamos estadística, todo. La primera semana el promedio era treinta de cincuenta. La última semana, antes del torneo, ya era cuarenta y siete. Yo casi todos los días embocaba cincuenta de cincuenta. En los partidos también tuvimos muy buena efectividad: ochenta y dos por ciento de foul y setenta y ocho de cancha. Una maravilla”, contó.

Argentina debutó con una amplia victoria sobre Francia, el subcampeón europeo, y construyó una campaña sólida basada en defensa intensa, velocidad y precisión ofensiva.
En la ronda final, superó a Brasil, Chile, nuevamente a Francia y a Egipto, el campeón de Europa, antes de enfrentar a Estados Unidos en la gran final. Consultado acerca de la gran final, dijo: “Fue un partido cambiante. Ellos eran muy altos, pero nosotros estábamos muy bien preparados. Sacamos diez puntos en el primer tiempo y los mantuvimos. Furlong estuvo bárbaro, era un jugadorazo. Merecimos ganar ese Mundial, y así fue”.

El Luna Park explotaba. Más de 20 mil personas colmaron las tribunas en un clima de fiesta que, según González, fue tan importante como la propia actuación del equipo.

“La gente nos acompañó muchísimo. Montón de gente vino. El equipo mereció ganar el Mundial. Si hacés las cosas bien, como se hicieron, hasta las estadísticas te lo dicen. Con esos números, no sé quién te gana. No éramos solo compañeros: éramos amigos”, añadió.

Últimas noticias
Noticias relacionadas