Demora judicial prolonga el conflicto de compradores de lotes “estafados” en Santo Tomé
Casi un centenar de familias continúa a la espera de una resolución judicial luego de haber comprado lotes a un par de desarrolladores en las cercanías al Club Independiente de Santo Tomé que nunca fueron entregados a los compradores. “Queremos una solución al problema”, pidió uno de los damnificados en Sol Play.
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Tras la compra y pago de los terrenos en 2012, las familias nunca recibieron los lotes debido a que los desarrolladores no obtuvieron la autorización correspondiente por la Municipalidad de Santo Tomé debido a diferentes desaveniencias. Frente a esta situación, los afectados denunciaron a los vendedores y llegaron a la instancia de rematar los terrenos para poder recuperar el dinero que habían invertido.
El problema surgió en ese momento, cuando ya corría el año 2018 y, previo al remate, apareció en escena un hombre con un boleto de compraventa suscripto por los desarrolladores cinco años después de venta de lotes, en el cual le habían vendido la totalidad de las hectáreas por el valor de un lote.
En total, los desarrolladores fraccionaron 15 hectáreas ubicadas a la vera de la ruta 19 en un total de 350 lotes, de los cuáles lograron vender 150, que son los que desembocaron en el conflicto judicial.
Los detalles del caso
El abogado que defiende a la mayoría de los afectados, Rubén Decoud, explicó en Sol Play cómo se originó el problema: “Tuvo su origen en el año 2012, que fueron las primeras ventas de lotes que hizo un par de desarrolladores que eran pareja de un loteo ubicado cerca del Club Independiente de Santo Tomé. Esta gente –los compradores- esperaron hasta el 2018 y recurrieron a mis servicios. Ante la situación, lo primero que hice fue inhibir a los vendedores para que no sigan vendiendo lotes y tratar de dar a publicidad esta situación para que, aún inhibidos, no sigan vendiendo en negro sin que la gente supiera”.
Consultado sobre en qué momento el comportamiento de los implicados puede ser considerado ilegal, el letrado explicó: “La estafa de alguna manera se configura después. El desarrollador pudo haber actuado de buena fe, no le salieron las cosas, tuvo problema con la municipalidad. Lo gravísimo es que después de haber vendido 150 lotes, cuando ya estaba inhibido, aparece un señor –G. C.-, con un boleto de compra-venta firmado cinco años después de la venta de los lotes”. Y resaltó: “Los desarrolladores le vendieron a G. C. lo que antes vendían por partes, ahora lo venden entero. Esa es la estafa”.
En sintonía, el abogado sostuvo que el dueño del boleto de compra-venta sabía la situación en la que compraba los terrenos que ya habían sido vendidos fraccionados a otras familias: “G. C. sabía perfectamente que había 150 lotes vendidos, que estaba inhibido el vendedor porque en el mismo boleto de compra-venta dice que él va pagar la inhibición, dice que va a honrar las obligaciones de los compradores”.
Además, dio a conocer que G. C. “les mandó carta a los compradores después de eso, intimándolos a pagar impuestos y una serie de cosas, una caraduría total, con lo cual sabía perfectamente lo que estaba comprando”.
Demora en la respuesta judicial
Decout explicó que, si bien el objetivo de las familias afectadas era poder obtener su lote y construir su casa, ante la imposibilidad de llevarlo adelante debido a que los terrenos no obtuvieron la autorización municipal, apuntaron a “tratar de recuperar lo que pagaron, más los daños y perjuicios que sufrieron”. De allí la búsqueda de rematar los terrenos, que se frenó con la aparición del boleto de compra venta.
A partir de ese momento, ocurrió un segundo juicio para rechazar la demanda de G. C. que suspendió el remate y se resolvió en primera instancia a favor de las familias damnificadas. Sin embargo, el expediente ahora está en la Cámara de apelaciones “desde hace mucho tiempo y eso lo que nos preocupa, el paso del tiempo sin una solución”, señaló el letrado.
Por último, el abogado esbozó su teoría sobre el accionar del dueño del boleto de compra-venta que frenó los remates: “La estrategia de él, pese a que firmó que iba a honrar las obligaciones con los compradores, era desgastar a los compradores para ofrecerles, hablando mal y pronto, dos mangos para desligarlos y quedarse con la totalidad de los lotes. Sacando a los acreedores del medio, o sea a los compradores, él se quedaba con 15 hectáreas por 10.000 dólares y unas migajas que le ofrecían a ellos”.

