En el histórico triunfo, anotaron los argentinos Leonardo Ulloa y Franco Jara, ambos exSan Lorenzo, con tres y dos goles respectivamente. “Los rivales nos pedían que no le hiciéramos más goles”, dijo Palermo en conferencia de prensa.

México vivió ayer una de las jornadas más curiosas de su historia en el fútbol local. Pachuca, el equipo dirigido por Martín Palermo, venció a Veracruz por 9-2, en un encuentro que quedó marcado por los numerosos goles argentinos, la figura de Edwin Cardona, un resultado humillante y un pedido de piedad por parte de los Tiburones Rojos, un equipo que ya estaba descendido a la segunda división.

La paliza en el estadio Hidalgo entró en los libros del futbol mexicano como una de las más abultadas. Los goles de la victoria de Pachuca tuvieron a dos argentinos como los más destacados: Leonardo Ulloa (en tres ocasiones) y Franco Jara (dos veces); además, anotaron Víctor Guzmán (también en dos oportunidades), el colombiano Edwin Cardona y Raúl López; en tanto que Diego Chávez y Colin Kazim marcaron para los visitantes.

Ambos elencos llegaban a este compromiso con momentos opuestos, aunque nadie imaginaba que el marcador iba a finalizar con un triunfo tan resonante. Veracruz, hundido, continúa sin saber lo que es la victoria en el torneo y en los registros tiene la peor defensa y el peor ataque del campeonato. Por el otro lado, Pachuca llegó a 24 unidades y sigue firme en su pelea por meterse a la Liguilla.

Tras la goleada, en la conferencia de prensa, Palermo reconoció que los futbolistas de Veracruz les rogaron que no les marquen más goles. “Sí, mis jugadores me dijeron que les pedían que no les hicieran más tantos. Es muy difícil estar del otro lado. En cada momento que hacíamos un gol fue muy notorio cómo les repercutía. Realmente es difícil ponerse en el lugar de ellos y de su entrenador. Descendieron y tampoco saben acerca de su futuro. No es fácil”, aseguró el exdelantero de Boca.

 

 

Fuente: La Nación