Scott Morrison, primer ministro, respondió a la críticas y dijo que la crisis pudo manejarse mejor.

El sureste de Australia sigue quemándose y está lejos de controlarse en su totalidad, pese a las lluvias del sábado trajeron algo de alivio a las regiones afectadas y el imbatible trabajo de bomberos y habitantes.

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Luego de varias críticas al sistema gubernamental de ese país, el primer ministro Scott Morrison admitió que hubo “cosas que se podrían haber manejado mucho mejor sobre el terreno“. En la entrevista que concedió a la cadena pública de televisión ABC, anunció que se pondrá en marcha una investigación pública sobre la respuesta a los incendios.

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Este primer ministro fue duramente cuestionado por irse de vacaciones sin avisar a Hawaii en plena crisis antes de Navidad, y durante sus visitas a las zonas afectadas fue rechazado e insultado por algunos vecinos que se han negado a darle la mano.

La temporada de incendios, particularmente precoz y virulenta, ha causado ya 26 muertos en Australia, reducido a cenizas una superficie equivalente 10 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Portugal o Corea del sur, y destruido más de 2.000 casas.
 
Además un desastre en especies, mil millones de animales muertos. Expertos de la Universidad de Sídney consideran que la catástrofe ha provocado la muerte de 1.000 millones de animales, cifra que incluye a mamíferos, aves y reptiles.

Fuente. DW