Por Cristian Riom, analista de política internacional
El portaaviones nuclear USS George Washington comenzó los ejercicios militares en Argentina
La llegada del portaaviones USS George Washington a aguas argentinas, en el marco de los ejercicios conjuntos “Gringo-Gaucho II”, marca un punto más en la relación “especial” de nuestro país con los Estados Unidos de Norteamérica.
Esta relación tiene características de alineamiento automático, es decir, sin cuestionamientos a las políticas llevadas adelante por Washington con todo lo que ello implica. Esta “visita” de la Armada estadounidense no es exclusiva para Argentina ya que había recalado anteriormente en Brasil y posteriormente lo hará en Chile, Perú y Ecuador, cómo parte de “Southern Seas 2024” y en viaje hacia el Pacífico, ya que este tipo de buques, por su dimensión no pueden cruzar el Canal de Panamá.
El Ejercicio Naval conjunto entre ambas Armadas consiste en prácticas de combate antisubmarina y antiaéreas y participan las embarcaciones argentinas ARA La Argentina, ARA Sarandí, ARA Espora, ARA Rosales, los patrulleros oceánicos, helicópteros y aviones de vigilancia.
Mas allá de las cuestiones técnicas inherentes a los ejercicios militares, el tema de fondo es el control que EEUU tendrá de los “mares del sur” con sus propios recursos y la interacción con las fuerzas armadas latinoamericanas, fundamentalmente con aquellas que tienen afinidad política e ideológica con Washington, Argentina, Uruguay, Perú y Ecuador.
Este regreso de Sudamérica, a la que EEUU siempre consideró su “patio trasero”, permite alejar la influencia de su mayor competidor mundial que es China y así tener aisladas las presencias de Rusia e Irán en países de la región como Bolivia y Venezuela.

