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La estremecedora confesión del extenista Guillermo Pérez Roldán: “Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre”

El deportista confesó su pasado conflictivo con su padre, que era su entrenador. Los golpes convivieron toda su vida hasta su retiro.

La dura confesión del tenista Guillermo Pérez Roldán y la relación de su padre

El extenista Guillermo Pérez Roldán, que llegó a ser número 13 del mundo en los ’90, brindó una extensa entrevista a La Nación sobre su conflictiva relación con su padre Raúl Pérez Roldán, que también fue su entrenador.

Guillermo vivió un calvario con su exigencia, hasta incluso confesó que su padre le pegaba: “Puedo contar también que otra vez perdí un partido, entré en una habitación y mi padre me pegó una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y después, otro día, me metió la cabeza en un baño. Y también me robó entre cuatro y cinco millones de dólares, que fue todo lo que gané jugando al tenis. Mi madre (Liliana Sagarzazu) y él firmaron para sacarme la plata de mis cuentas”, acusó.

“Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre. Me da mucha pena contar esto, pero él fue tan bueno con el sistema de trabajo que creó, que tendría que haber sido Gardel, pero descargaba sobre mí una exigencia tal que perdí un padre”, reveló.

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“Quizá hubiera sido mejor que él fuera un gran profesor de tenis y yo un buen abogado, porque esa fue una parte negra de mi vida. Sufrí su maltrato físico y todos lo sabían. La cosa fue conmigo, y con mi hermana Mariana al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, ella pasó a un segundo plano. Fue un técnico fantástico, pero un padre de mierda”, disparó.

Lo más estremecedor es cuando contó cómo se retiró del tenis, vivió toda su vida a golpes de su padre y en 1993, después de un Roland Garros, salió a defenderlo, afuera de una estación de servicio en Italia, porque se agarró a golpes con otra persona.

“Salí, pegué dos tortazos, me puse hielo en la mano y seguimos. Al otro día, cuando amanezco tenía la mano que parecía con elefantiasis de lo hinchada que estaba. Después vine para Argentina, ya sabía que tenía algo roto, jugué todo el año infiltrado y muy pocos torneos. Después me operé varias veces y nunca quedé bien. Al día de hoy que todavía tengo la mano sin movimiento. Eso me llevó al retiro”, concluyó.

Fuente: La Nación

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