El programa del hincha Tatengue realizó un pequeño homenaje al jugador que quedará grabado en todos los corazones rojiblancos. Hoy se cumplen 5 años de su trágica partida.

Hoy se cumplen 5 años de la partida de Diego Barisone

El recuerdo a Diego Barisone

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El equipo de Unión En Tu Dial, el programa Tatengue que se emite todos los martes de 20.30 a 22 por SOL 91.5, realizó una emotiva carta en homenaje a Diego Barisone, cuando se cumple 5 años de su trágica partida.

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La carta completa

Un 29 de mayo de 1989 nacía el jugador del pueblo, la mística de la sonrisa ferviente y el ícono de sentido de pertenencia que nos acompaña en cada paso rojo y blanco. Nacía qué casualidad, en ese año dorado, en plena campaña de la gloria tatengue y a meses de la final histórica que siempre vamos a recordar, como siempre lo vamos a recordar a él. Dicen que no hay que olvidarnos de dónde venimos, para saber a dónde vamos. Por eso recordamos a flor de piel siempre a Diego, que dejó su paso imborrable en cada rincón del club y es la estrella que nos guía hacia lo que viene.

Desde chiquito siempre tuvo su shortcito y camisetita de Unión, y cuando apenas comenzó a hablar a la pelota le decía “Tate”. De eso se trata cuando se es tatengue desde la cuna, cuando se crece con esta locura que te tiñe corazón rojo y blanco. Y a medida que crecía su sonrisa inundaba cada espacio de la institución: en la tribuna junto a Gerardo y sus amiguitos, en la escuela de fútbol que hoy con honor lleva su nombre, en las inferiores, en la reserva y en cada paso que fue dando para llegar a convertirse en el gran jugador profesional que fue. Estudioso también: todos los días su papá lo llevaba a Esperanza luego de entrenar para poder cursar veterinaria, hasta que el doble turno no se lo permitió y comenzó medicina en la capital, pero un día lo entendió: él quería ser jugador profesional. Y dedicó todas sus energías, tiempos y fuerzas para aquél esperado debut en primera en diciembre de 2009 frente a Defensa y Justicia al mando del Turco Ali.

Fue parte de los ascensos del 2011 y 2014, dándole la alegría de la primera categoría a la gente. Cada hincha tiene grabada en la retina esa foto de Diego, mirando al cielo, festejando con la gente. Esa foto que lo inmortaliza, que lo venera, que lo admira, que congeló ese instante en el que algo susurraba que nos iba a abrazar y acompañar por siempre desde donde sea que esté. Hoy esa foto nos llena el corazón, nos demuestra que él está, sonriente.

Y cómo olvidar aquel gol agónico a San Lorenzo a los 42 minutos del segundo tiempo ese 19 de mayo de 2012, que nos permitía mantener la categoría de la mano del pibe del club. Ese cabezazo inapelable marcó un momento de deshago para el pueblo tatengue. “Me crie acá y es lo más grande que me pudo haber pasado en la vida, no tiene explicación”. Esas fueron las palabras de Bari tras terminar el partido, llenándonos de orgullo por comandar esos puntos de oro que nos dieron una alegría que hasta el día de hoy nos pone la piel de gallina y revivimos. Cerramos los ojos con ese relato, y no imaginamos algo mejor.

No todo fue Unión: su paso por Argentinos Juniors y Lanús nos mostró que la promesa de la cantera tenía futuro, que había Bari para mucho, que nuestro pequeño de la escuelita ya era un profesional con todas las letras. Y quién dice hasta los horizontes que hubiera llegado y hubiera explotado su talento. El mundo del fútbol extraña a un jugador excepcional y a una persona pasional. Y sí, todo fue Unión: porque en Buenos Aires o donde sea, seguía al Tate por radio, por televisión o como fuese. Porque además de jugador, era hincha.

Eso fue: una persona pasional que cosechó amor de familia, de amigos, y vínculos imborrables, que a pesar de que el tiempo pase, más se lo extraña. Que, a pesar del dolor, su sonrisa cubre la herida con cariño. Y en cada anécdota de su gente se inmortalizan esos recuerdos que nos hacen quererlo tanto, como él quería a nuestro club. Porque hace cinco años la noticia de su partida nos marcó para siempre, rompiéndonos un poco, pensando que a vida a veces es muy injusta. Pero sin dudas desde donde esté, nos abraza en cada gol, se sienta en la tribuna a ver a los pibes de la escuela que palpita en su honor y toma un mate en algún rinconcito del club con la gente, con su gente. Él está, en todas partes. Él está ahora. El estará siempre. Porque Bari es eterno. Porque su sonrisa nos da el aliento en las malas. Porque su energía festeja con nosotros en las buenas. Porque todo está vivo a pesar del dolor, si él nos sonríe.
Diego será recordado como el pibe humilde que fue, en cada lugar donde nos marcó la vida con momentos inolvidables, como en aquella victoria contra Boca en La Bombonera, donde ya todo había pasado pero que ahí estaba. Y vivirá en cada peña y en cada filial que lleve su nombre, seguirá marcando nuestro camino, como ejemplo y valor a seguir.

Y aunque ahora me duele la risa y me duele cantar, tus colores renuevan la suerte. Por tu legado vuelvo a creer con una mezcla de sonrisa gris y la verdad que nunca quise ver tan lejos al dolor, pero a pesar de todo nunca nada nos va a separar y siempre, pero siempre, habrá pintada una bandera con los colores que hiciste vivir. Mira si no eras humilde que luego de aquella trágica mañana nos fuimos enterando de que colaborabas con muchas instituciones para niños. Entendías a la perfección que a la gente solo la ayuda la gente. Esas pequeñas grandes cosas que fuiste haciendo en silencio, sin fotos ni nada para el afuera, solo por amor y convicción, hoy te convierten en un grande de verdad.

Y tal vez el tiempo no cure las heridas querido amigo, pero uno aprende a convivir con esto tratando de recordarte de la mejor manera para que el momento sea más llevadero. Las emociones invaden el cuerpo de todos nosotros, no sabíamos por dónde arrancar, que hacer, ni cómo hacerlo. Estas palabras salieron desde lo más profundo del corazón y lejos de ponernos tristes por este día, estamos contentos de saber que nadie te ha olvidado y jamás lo vamos a ser. Hoy, con los pies en la tierra y la mirada en el cielo, te damos las gracias Diego por ser el jugador del pueblo, por ser el símbolo de la mística, del sentido de pertenencia, del amor por Unión. Por siempre en nuestros corazones.

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