El trabajo médico detrás del último adiós al papa Francisco
La muerte del Papa Francisco generó una conmoción mundial. A los 88 años, Jorge Mario Bergoglio falleció este lunes, y su despedida se extendió durante tres días. Detrás del emotivo adiós que le brindaron miles de fieles en el Vaticano, hubo un minucioso trabajo médico para conservar su cuerpo en condiciones óptimas.
El Dr. Pascual Pimpinella, especialista en medicina forense y docente universitario, explicó en una entrevista que el procedimiento aplicado se enmarca dentro de una técnica conocida como thanatopraxia, que permite la conservación temporal del cuerpo. “Hay que tener en cuenta que cualquier velorio tradicional no suele durar más de 24 horas, justamente por el proceso natural de descomposición”, señaló el profesional.
Según Pimpinella, en el caso de una figura de relevancia mundial como el papa, donde las exequias se extienden por varios días, se requiere una intervención especializada. “No se trata de una momificación, sino de una técnica utilizada incluso en la enseñanza de anatomía en universidades. Consiste primero en una higiene profunda del cadáver y luego en la rehidratación de la piel, que tiende a secarse rápidamente“, detalló.
Una de las etapas clave del proceso es el reemplazo de la sangre por un líquido conservante, que antiguamente era formol, pero que hoy está siendo reemplazado por productos menos tóxicos. Este tratamiento se realiza mediante cánulas en las arterias del cuello, en un procedimiento que puede durar entre tres a cinco horas.
“Una vez conservado el cuerpo, también se lo maquilla y en algunos casos se le aplica una resina que actúa como un barniz, para mantener la textura y el color de la piel. De esta manera, se logra que la imagen del fallecido no muestre señales evidentes del paso del tiempo”, explicó el médico.
Este tipo de técnicas, señaló Pimpinella, son comunes en otros países como Estados Unidos, donde por cuestiones sanitarias no se permite la inhumación de cuerpos sin este tipo de tratamientos, a menos que se opte por la cremación.
Gracias a este procedimiento, el cuerpo del Papa podrá permanecer en exposición durante los días que duren las ceremonias de despedida. “Es una forma de que los fieles puedan despedirse con respeto y dignidad”, concluyó Pimpinella.

