El análisis de la victoria de Colón ante Talleres (R.E). por Eduardo Rodríguez
Colón volvió al triunfo en la Primera Nacional, al superar 2-0 a en el barrio Centenario Central Norte de Salta. Con gol de Federico Jourdan, el Sabalero logró un triunfo clave para comenzar a acercarse al Reducido pero, sobre todo, para recuperar la confianza. Luego del encuentro, el comentarista de Sol Play Eduardo Rodríguez analizó los pormenores de la victoria Sabalera.
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El comentario de Eduardo Rodríguez:
Nunca en el fútbol profesional, donde se juega por plata y para ganar, habrá nada más importante que el resultado. Está claro. Me lo escucharon decir mil veces, y tengo una mala noticia: lo voy a repetir mil veces más. Sí, primero pregunto cómo salimos y después cómo jugamos.
Colón ganó, y con esta victoria cortó una racha de seis derrotas consecutivas. Hoy, Colón le ganó en el último suspiro a Talleres de Remedios de Escalada. El gol vale igual, aunque haya sido en el final, y el festejo se multiplica. Eso sí, fue ante el peor equipo, por lo menos de la zona, y quizás del campeonato.
¿Qué es jugar bien? Se lo hago corta: para mí, jugar bien es que una defensa transmita seguridad, orden, y sepa manejar los tiempos del partido, según si se va ganando, empatando o perdiendo. Jugar bien es tener un mediocampo equilibrado, sin desniveles. Que haya balance entre quienes deben cortar, marcar y entregar la pelota, y quienes deben retroceder, achicar espacios, recibir y hacer jugar.
A la hora de atacar, jugar bien es ser ancho, aprovechar los costados para ganar profundidad, y ser eficaz. No me interesa generar muchas situaciones si no convierto ninguna. Prefiero generar pocas, pero hacer goles. A grandes rasgos, eso es para mí jugar bien. No hablé de belleza ni de estética: eso puede venir o no.
Colón hoy defendió bien. En la mitad de la cancha, creo que vimos el peor partido de Forneris, quien tenía que marcar, cortar y entregar, y no lo logró. Cuando entregaba, lo hacía mal. Bernardi, el cerebro del equipo, participó poco y fue reemplazado en el complemento, aunque yo lo habría dejado.
En ataque, Lago, por el extremo, tuvo poca participación. Gigliotti fue importante en el primer tiempo, pero con este repaso línea por línea, Colón no cumplió con ninguno de los aspectos que yo interpreto como “jugar bien”. Colón volvió a jugar mal, porque Colón juega mal.
¿En el segundo tiempo mejoró? Sí, lo dijimos. Colón, parado en campo rival, comenzó a tener la pelota, a buscar el arco rival, a demostrar que era local. Pero recién en los últimos 45 minutos fijó posición, dijo “acá mando yo”. Y aunque equivocó muchos caminos, al menos llevó peligro.
Tello, el arquero de Talleres, tuvo un par de buenas intervenciones. Colón empezó a jugar un poco más cerca del gol, no mucho, pero sí más que en el primer tiempo. Por prepotencia, no por juego, empujó al rival. Y eso no lo había hecho en la etapa inicial.
El partido se iba derecho al empate. Y con él, a una noche de silbidos. No tengo dudas de que el equipo iba a ser despedido con abucheos más fuertes que los que se oyeron al entretiempo.
Pero a veces, el que insiste tiene su premio. En una de las últimas jugadas, la pelota llegó desde la izquierda, pasó por Lago, parece que alguien la peinó, y finalmente el mérito fue de Jourdan, que la empujó casi a los 50 minutos de juego. Así, al diablo con las seis derrotas al hilo: Colón se abrazó a una victoria.
¿Qué me dejó la palabra del entrenador? A él, la producción futbolística de su equipo lo llenó mucho más que a mí, y que a muchos que estuvimos en la cancha. Cambiamos miradas con colegas. Todos coincidimos: Colón ganó, consiguió lo que necesitaba, y poco más para elogiar.
Pero es lógico y entendible que al técnico lo llene más. Porque él sabe, mejor que nadie, lo que trabajó en la semana, lo que buscó con este equipo.
Colón le ganó 1-0 a Talleres de Escalada. Ojalá la victoria sirva para desbloquear a un equipo que, hoy por hoy, sigue jugando muy mal.

