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Día del Dibujante en Argentina: 30 años sin el maestro Alberto Breccia

En homenaje a la vida y obra de uno de los historietistas más importantes de la historia nacional, cada 10 de noviembre se celebra una efeméride que recupera y destaca la labor de los artistas gráficos.

10 de noviembre: Día del Dibujante en Argentina

Para conmemorar la vida y obra del reconocido dibujante y pintor Alberto Breccia, la Asociación de Dibujantes Argentinos fijó el 10 de noviembre (fecha del fallecimiento del mencionado artista) como el Día del Dibujante, con el objetivo de recuperar, destacar y celebrar la profesión de quienes crean mundos y personajes a través del dibujo.

Breccia es sin dudas uno de los máximos exponentes de la historieta argentina. Su extensa obra se destaca por su vinculación con técnicas propias de la pintura y por su estilo marcadamente expresionista. Además, los proyectos más destacados de su carrera lo convirtieron en un referente artístico de la defensa de los derechos humanos, la denuncia del autoritarismo y la resistencia a los poderes fácticos. Además, una vez asumido como una figura prominente del mercado gráfico nacional, Breccia fue maestro de algunos artistas de posterior renombre como José Muñoz, además de haber inspirado a toda una generación de dibujantes como Rep (Miguel Repiso), Carlos Nine Horacio Lalia, entre muchos otros.

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El trazo de la creación: vida y obra de Albert Breccia

Breccia nació en Montevideo (Uruguay) en 1919 y se relocalizó definitivamente junto a su familia en Buenos Aires tres años después. Hacia fines de la década de los años 30 trabajó como obrero en la industria de la carne, específicamente en los frigoríficos de Mataderos. En esos años comenzó a manifestar su interés por el dibujo, actividad que realizaba en cada rato libre que tenía. Con este ímpetu decide comenzar su búsqueda laboral dentro del mercado editorial. Sin embargo, en aquellos años no era nada fácil ingresar en esta industria; los periódicos y revistas utilizaban material gráfico importado de Estados Unidos o Europa, razón por la cual era necesario causar una gran impresión en los editores y jefes de redacción para poder “ser publicado”.

Para aquel entonces ya había comenzado a transitar sus primeras experiencias profesionales -pero independientes- en publicaciones barriales como la revista Acento, que era editada por un grupo de allegados. De a poco comienza a conseguir pequeños proyectos, que aunque no dejaban mucho dinero contribuían a su incipiente interés en la disciplina. Breccia recuerda sus primeras historietas, una tira cómica titulada Mr. Pickles (que nunca llegó a vender) y otra protagonizada por el detective chino Mu-fa (que sólo logró vender diez tiras).

El viejo Breccia se introduce a sí mismo como un personaje de Mort Cinder

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En 1940 empezó a trabajar en la icónica revista Tit-Bits (editorial Láinez), colaborando con ilustraciones, dibujos e historietas durante más de una década. En 1946 ingresa a la serie Vito Nervio, publicada por la editorial Dante Quinterno para la revista Patoruzito. Muchos estudiosos señalan que es allí donde Breccia adquiere las herramientas definitivas del medio y alcanza la “perfección expresiva”, aunque él solía renegar de esta etapa de su carrera. Finalizando la década de 1950, en asociación con otra figura fundamental de la historieta argentina, el guionista Héctor Germán Oesterheld, Breccia logra publicar su primera obra de renombre: Sherlock Time (1958). Es aquí donde se vislumbra el inicio de su evolución como dibujante, atravesando y rompiendo con las fronteras que limitaban sus trabajos previos. La década de los 60 será específicamente fructífera gracias a su asociación con Oesterheld; juntos realizaron algunas de las obras más destacadas de la historieta nacional: Ernie Pike (luego de la salida de Hugo Pratt), Mort Cinder (1962), Vida del Che Guevara (1968) y la readaptación de El Eternauta (publicada originalmente en la revista Gente en 1969).

“El Eternauta” en clave expresionista (Dibujos de Breccia y guion de Oesterheld)

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Breccia continuará trabajando en una amplio abanico de proyectos, incluyendo el trabajo en revistas, libros y obras personales, así como la ilustración de cuentos y novelas de autores de la literatura universal como H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe y Bram Stoker. En 1983 llega su obra más importante luego de Mort Cincer; se trata de Perramus, de la mano del guionista, escritor y periodista Juan Sasturain. Obra fundamental reunida en cuatro volúmenes que fusiona la aventura, el misterio y el humor absurdo con una afilada crítica a la dictadura en Argentina. Por su trabajo en Perramus, Breccia recibió el premio Amnesty en 1989, en la categoría de “mejor libro a favor de los derechos humanos.

El final del Che Guevara

Alberto Breccia falleció un 10 de noviembre de 1993, hace exactamente 30 años, a sus 74 años. Dejó tres hijos, Cristina, Patricia y Enrique, quienes siguieron los pasos de su padre y se convirtieron en referentes de la historieta nacional e internacional. Así, el legado de Breccia continúa vivo, en sus hijos, sus colaboradores, estudiantes y lectores.

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