Así lo aseguró, el hijo de Enzo “Coco” Urrejola. Su padre murió tras un hecho de inseguridad en 2013. “Una falta de seriedad para cubrir un cargo que no tiene capacidad suficiente”, agregó sobre el ministro de Seguridad de la provincia.

Darío Urrejola

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Polémica por las declaraciones de Sain

En las últimas horas, el ministro de Seguridad de la provincia, Marcelo Sain, fue criticado por una frase desafortunada que dijo en una entrevista televisiva: “Vine a descansar a Buenos Aires porque si me quedo en Santa Fe me cagan a tiros”, lo que produjo todo tipo de rechazo no solo de políticos opositores sino también de familiares de víctimas de inseguridad, como el caso de Darío Urrejola.

En diálogo con Un Día Perfecto Urrejola, opinó al respecto:“Son declaraciones irónicas, y es una falta de respeto a todos los familiares de víctimas de la ciudad de Santa Fe”.

Asimismo, dijo: “Sobre todo una falta de seriedad para cubrir un cargo que le están designando, que creo que no tiene la capacidad suficiente”.

“No le encuentro motivo, no creo que este dirigida a nadie. La incongruencia de alguien que no piensa lo que dice y tampoco siente lo que las familiares de víctimas sentimos, entonces nos está faltando el respeto”, aseguró Urrejola y agregó: “Nos preocupa mucho. Si bien nuestros muertos ya no están, sí tenemos familiares y pueden ser los próximos muertos”.

Luego, expresó: “Se trata de justificar con otros motivos la muerte de Oldani. Que no justifiquen la muerte de un ciudadano de Santa Fe por otro lado”.

Con respecto a la contención que reciben por parte del Estado, fue tajante: “La contención que nos brindan es casi nula”.

El caso de Enzo “Coco” Urrejola

El 24 de febrero de 2013, tres sujetos sorprendieron a Enzo “Coco” Urrejola, de 75 años, en la puerta de su domicilio, en Ayacucho al 1100. A las 9, le ofrecieron cortar el césped de la vivienda. Se movilizaban en dos motocicletas y portaban máquinas bordeadoras. Según el relato periodístico de aquel día, Urrejola rechazó la oferta, pero los sujetos permanecieron en el lugar y le pidieron una herramienta. Posteriormente, se metieron en la casa del vecino, maniataron a Urrejola y a su esposa, y los torturaron para que revelaran el lugar donde guardaban algún dinero. Ante la situación extrema, Coco Urrejola sufrió un ataque cardíaco y falleció.