El voto negativo de Argentina
Este miércoles, Argentina se alineó con Estados Unidos e Israel y votó en contra de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que define a la esclavitud africana como el “crimen más grave contra la humanidad”.
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El país gobernado por Javier Milei integró el reducido grupo de tres votos negativos en una sesión en la que la iniciativa, presentada originalmente por Ghana, consiguió un amplio apoyo de la comunidad internacional.
La propuesta fue aprobada con 123 votos a favor de los Estados miembros y 52 abstenciones. Entre los países que se abstuvieron se encuentran varias naciones europeas, como España, Francia, Alemania, Países Bajos y el Reino Unido. El documento sostiene que la trata de africanos esclavizados y la esclavitud basada en criterios raciales constituyeron un sistema de extrema violencia y carácter estructural, cuyas consecuencias todavía persisten en la actualidad en distintos sistemas laborales y económicos atravesados por el racismo.
El representante de Estados Unidos ante el Consejo Económico y Social de la ONU, Dan Negrea, explicó el voto negativo al señalar que el texto presenta “innumerables aspectos problemáticos”. Entre los principales argumentos, indicó que Washington no reconoce la existencia de un derecho legal a reparaciones por hechos históricos que, en su momento, no eran considerados ilegales por el derecho internacional. Además, cuestionó que la resolución impulse determinadas agendas y la elaboración de informes que calificó como costosos.
La posición adoptada por Argentina se enmarca en la política exterior del gobierno de Javier Milei, que desde el inicio de su gestión buscó mantener una alineación con las posturas de Estados Unidos en organismos internacionales.
En contraste, autoridades de la ONU expresaron una postura diferente. El secretario general, António Guterres, describió la trata de esclavos como una “maquinaria de explotación masiva” y una “traición profunda a la dignidad humana”.
Por su parte, la presidenta de la Asamblea General, Annalena Baerbock, afirmó que este comercio representó una de las violaciones a los derechos humanos más graves de la historia y que atentó contra los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.

