El pez remo gigante un mal augurio para muchos
Los primeros días de febrero un pez remo gigante fue registrado en una playa de Baja California Sur, México, se trata de una especie que suele habitar en las profundidades del océano, por lo que su aparición fue una sorpresa y más aún el mito detrás del mismo. Un hombre, que disfrutaba de la playa, vio el animal llegar a la costa y lo devolvió al océano.
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Los también llamados reyes de los arenques, son una curiosa especie de pez que pertenece a la familia de los Regalecidae, es el pez óseo más largo del mundo. Este animal puede alcanzar hasta 17 metros de largo. Una de sus características más llamativas es una aleta dorsal larga y roja que recorre todo su cuerpo. Además, poseen aletas pélvicas distintivas en forma de remo, que se cree que son la inspiración para su nombre.
No se sabe mucho de su comportamiento, al habitar entre 200 y 1000 metros por debajo del nivel del océano.
El pez remo predice terremotos o sunamis
Este animal posee la fama de ser augurios de desastres naturales. Esto comenzó en el siglo XVII en Japón, en donde al parecer al poco tiempo tras su aparición comenzó un gran desastre natural. Así incluso a uno de estos peces le pusieron “Ryugu no tsukai”, que en español significa “Mensajero del Palacio del Dios del Mar”.
En los meses previos al devastador terremoto de magnitud 9,0 y posterior tsunami de Tōhoku en Japón en 2011, se encontraron varios peces remo muertos o moribundos en las playas japonesas, por lo que la leyenda de pez del fin del mundo cobró aún más fuerza.
De todas formas, si bien su avistamiento es bastante inusual, no siempre hay registros de un desastre natural tras su aparición.
Pez remo: ¿Qué dice la ciencia?
La mayor parte de biólogos sostienen que cuando un pez remo llega a una costa, se debe principalmente a la desorientación o debilitación del animal, también señalan posibles cambios en las condiciones propia del océano, como factores importantes.
Por otro lado, existe la teoría de que el animal sea sensible a la actividad sísmica submarina y reaccione a esta y así produzca que el pez salga de su hábitat. De todas formas, no existe evidencia científica que compruebe esto.

