Un investigador del Conicet llevó a cabo un estudio en donde arrojó una alarma preocupante de contaminación de residuos plásticos en el río Paraná. Los ejemplares de sábalos analizados tenían un nivel alto de microplasticos en su interior.

Foto: Martín Bletter (Facebook)

Los sábalos analizados contenían residuos plásticos

En los últimos años un tipo de contaminación ha ganado protagonismo en la agenda política (y científica) internacional: la contaminación por plásticos. Ésta se refiere a la escandalosa acumulación de productos plásticos de desecho en el medioambiente, hasta el punto de ser un serio problema para la vida silvestre y la salud humana.

El plástico es un material versátil, ligero, flexible, a prueba de agua, fuerte y de bajo costo. Quizás esto último explique la aceptación masiva del concepto de “descartable”. Por más de 60 años, la producción global y el consumo de plásticos ha ido en vertiginoso aumento. Hoy, más de 300 millones de toneladas son producidas anualmente y un injustificable 40% sólo se destina a productos descartables tales como envases, envoltorios, bolsas, cubiertos, etc.

Martín Bletter, investigador del Conicet en el Inali (Instituto Nacional de Limnología), realizó una investigación en el río Paraná y arrojó una alarma inquietante, de los 25 ejemplares de sábalos analizados en la costa, el 100% tenían microplásticos en su interior. Además recalcó que los sábalos que habitan aguas santafesinas podrían tener el mismo fin.

El sábalo es uno de los principales especímenes afectados de la fauna acuática. Bletter explicó que la metodología para detectar el grado de contaminación en cada pez, se basó en el contenido intestinal y estomacal del aparato digestivo.

En modo de anticipación el investigador, que en 2018 estuvo en China en el foro Grandes Ríos, anticipó que se centrarán en la aves acuáticas del Paraná y desde allí saber si también están contaminadas.

Por último, y al consultarle sobre si en la laguna santafesina todavía persiste el grado de descarte de desechos, recordemos que en el periodo del 2016 y 2017 se realizó una investigación en la Setúbal que arrojó casi 100 botellas de plásticos por kilómetro cuadrado, el experto anticipó que va a tardar mucho pero que se debe encender una luz de alerta y que el conocimiento de cuánto afecta los desechos a nuestros ríos se pueda expandir en la sociedad para crear conciencia ambiental.