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Alarma en las aulas de Santa Fe: más del 75% de los chicos de tercer grado no comprenden lo que leen

Una evaluación en la provincia reveló que más de 19.000 estudiantes de segundo grado no alcanza el nivel esperado en lectura.

Crisis en los niveles de comprensión lectora de los niños santafesinos

Los resultados de la primera Evaluación Santafesina de Lectura, realizada en noviembre de 2024, revelaron un panorama crítico sobre el nivel de alfabetización de los niños y niñas de segundo grado en toda la provincia. El diagnóstico, presentado este miércoles por el ministro de Educación, José Goity, encendió las alarmas: más de 19 mil estudiantes de tercer grado presentan serias dificultades para leer, y casi 5 mil directamente no pueden hacerlo.

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La evaluación alcanzó a 50.402 estudiantes, lo que representa un 95% del total estimado para segundo grado (52.926 alumnos). Esta cobertura fue destacada incluso a nivel internacional. “Eso no hubiera sido posible sin el compromiso de los docentes. Es un estándar que sorprende”, valoró Goity.

Sin embargo, los resultados reflejan una situación preocupante:

  • El 4,6% de los estudiantes fueron clasificados como prelectores: no pueden leer ni palabras sencillas.
  • Un 20,6% se ubicó en el nivel Principiante 1, con una lectura muy básica.
  • El 36% está en Principiante 2, con un silabeo predominante.

Solo el 30% alcanzó el nivel Intermedio, y apenas un 8,8% logró el nivel Fluido, que es el esperado para segundo grado.

Proyectando estos datos hacia tercer grado, el panorama es aún más preocupante: “Tenemos 19.534 chicos que no llegan a cuestiones mínimas de alfabetización. Muchos de ellos, casi 5.000, no leen, y casi 20.000 lo hacen muy mal o no alcanzan el umbral mínimo”, explicó Goity.

Un problema estructural

El ministro fue enfático al señalar que esta realidad no es nueva: “Jamás en Santa Fe se llevó adelante una prueba propia que enfocara en aprendizajes. Los resultados son categóricos respecto al problema grave y dramático que tenemos en educación y alfabetización”.

Además, asumió responsabilidades desde lo político: “Durante mucho tiempo negamos el problema. La principal responsabilidad es de las políticas públicas, de quienes tomaron decisiones durante los últimos 20 años. Hubo un sesgo ideológico que planteó la evaluación como negativa. Nosotros también lo pensamos así alguna vez, pero sabemos que no es así: evaluar no estigmatiza, al contrario, reconoce al sujeto”.

Brecha entre escuelas públicas y privadas

El informe también evidenció diferencias entre el sistema público y el privado. Mientras que en las escuelas privadas el 54% de los estudiantes se ubicó en los niveles Intermedio o Fluido, en las escuelas públicas ese número cayó al 34%. “El problema es transversal, pero evidentemente hay un sistema que lo afronta con mejores herramientas y condiciones”, señaló el ministro.

Además, destacó que esta situación no se explica solo por decisiones recientes. “Es una degradación del sistema educativo de al menos 20 años. Si multiplicamos 20 mil chicos con déficit de lectura por los últimos 10 años, tenemos más de 100 mil chicos en esta situación”.

Ausentismo, promoción automática y falta de evaluación

Goity también apuntó contra la discontinuidad docente, la no repitencia y la falta de evaluaciones. “Cuando dijimos en enero que el ausentismo docente era un problema educativo, lo decíamos por esto. La promoción sin aprender deteriora el sistema. Esconder los resultados, decidir no evaluar nominalmente, mirar para el costado cuando los chicos no saben leer ni escribir todo eso tiene consecuencias”.

El plan Raíz y el llamado a la acción

El Gobierno provincial anunció que utilizará los datos obtenidos como base para reforzar el Plan de Alfabetización Raíz, que continuará en 2025 con estrategias focalizadas especialmente en estudiantes de tercer grado que presenten dificultades severas.

“Lo primero que tenemos que hacer es reconocer el problema, no esconderlo. No se justifica que ningún chico de segundo grado no sepa leer ni escribir. No hay razón económica, tecnológica ni de vulnerabilidad que lo explique. No lo podemos aceptar y quedarnos pasivos”, concluyó Goity.

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